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Presentación


Para todo el que asiste niños es conveniente no olvidar los fundamentos de la pediatría. Junto a los límites cronológicos debe actualizar las bases biológicas y epidemiológicas, que establecen su terreno clínico con los matices que  constituyen la situación presente, como es la mayor preocupación ética, preventiva y social.

Los niños y adolescentes son el principal grupo de población en todo el mundo y cada año mueren 9 millones de niños menores de 5 años. Sin embargo, el interés de la pediatría no está basado únicamente en las razones demográficas. Además, las demandas de asistencia pediátrica crecen con el progreso, al mismo tiempo que en la pediatría científica y asistencial nacen otras orientaciones, como el predominio de la tarea preventiva, la preocupación social, la atención a la calidad de vida, los frecuentes trastornos del desarrollo, la mejor orientación bioética o la necesidad de adquirir una competencia cultural y emocional adaptadas al entorno que rodea al niño, así como su repercusión inevitable sobre la salud del adulto. Por otro lado, continúa el proceso de especialización dentro de la pediatría con la consiguiente  repercusión asistencial, científica y profesional.

Los avances de las últimas dos décadas en el terreno de la genómica han puesto de relieve que la categoría tradicional de enfermedades genéticas abarca sólo las dolencias en que la contribución de los genes es particularmente importante, cuando en realidad puede considerarse que las enfermedades se distribuyen a lo largo de un espectro que refleja la distinta contribución de los genes y el ambiente. Las aplicaciones beneficiosas de la información genómica no acaban de concretarse, pero se prevé que en el futuro la genómica demostrará que «encierra grandes posibilidades para la salud pública.

Con respecto a los trastornos mentales, representan el 16% de la carga mundial de enfermedades y lesiones en las personas de edades comprendidas entre 10 y 19 años.
La mitad de los trastornos mentales comienzan a los 14 años o antes, pero en la mayoría de los casos no se detectan ni se tratan, también, el suicidio es la tercera causa de muerte para los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años.

No abordar los trastornos mentales de los adolescentes tiene consecuencias que se extienden hasta la edad adulta, y que afectan tanto a la salud física como a la mental y limitan las oportunidades de llevar una vida adulta satisfactoria.

Atendiendo estos preocupantes datos, este curso quiere dar una visión global y actualizada con los últimos avances y contenidos científicos, para que el facultativo, tanto a nivel hospitalario como en la Atención Primaria, pueda tener herramientas suficientes  en su consulta pediátrica.